jueves, 26 de abril de 2012

¿Sabes?

No soy capaz de mirarte sin que un escalofrío me recorra todo el cuerpo. Tampoco soy capaz de hablar contigo sin que me tiemblen las manos y se me traben las palabras. Y mucho menos cuando estoy a cinco centímetros de tus labios.¿Y sabes qué también? Que seguirán pasando los meses y las piernas me seguirán fallando cuando esté delante tuyo. Y claro que mi sonrisa es diferente cuando eres tú quien la provoca con esas gilipolleces de niño inmaduro que tanto me gustan.
Pero no puedo evitar que se me corte la respiración y se me pare el corazón de golpe cuando te veo con ella... Pero bueno, pasará el tiempo y seguiré suspirando cada vez que pases por delante y ese olor tuyo que tanto me gusta me invada. Por qué sé que nadie te quiere más que yo, y cuando digo nadie, es NADIE.

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